miércoles, 8 de febrero de 2012

La Selva Dormida


La Selva Dormida
Entonces me  desperté y encontré que los techos verdes y el sonido de las guacamayas transfirieron mi cuerpo a la selva, aún cuando me encontraba en medio de una cama, botellas y cuerpos vacíos, que rondando por la habitación no hallaron lugar y permanecieron inmóviles ante lo que sus mentes revelaban.  Un cuadro perfecto y un escenario ideal, se desmontaba sobre mis ojos que expectantes querían seguir viendo matorrales y cascadas que al tiempo, descendían como lágrimas sobre las mejillas.   De repente quise explorar, y caminar sin despertar a los otros tripulantes que inmersos en la selva, no sabían que estaban en ella; salir, y vislumbrar tal paraíso ambulante de seres que inanimados ahora se convertían en micos bailarines, balanceándose entre las ramas, invitándome a seguir su ritmo y a llegar al borde de lo que la locura podría expresar; para el que duerme, una calle, pero para aquel que sueña despierto, la orilla de un río que al atravesar podría llevarme a la entrada de un universo que me espera para ser parte de una nueva revolución; una revolución sensorial, en la que los sentidos superan su máximo nivel de funcionamiento, añorando una felicidad absoluta capaz de romper la brecha entre uno y otro.  Así que crucé y entre más matorrales y lágrimas de naturaleza, mis ojos se detuvieron ante la simpática presencia de alguien; un tanto tieso, un tanto raro, tenía en sí el espíritu de la libertad, y armado entre morrales y prendas, tampoco llevaba un plan pero si una finalidad; juntos recorrimos gran parte de esa selva que aún no develaba los secretos ocultos de la tierra, pero entre tantos pasos y huellas dejadas, comprendimos que  la incertidumbre era aún más bella que cualquier oro. Pronto, La noche se asomaba ya ansiosa porque su acompañante más bella, la luna, saldría toda de blanco con un traje de estrellas como para enamorar, con lo que hacía una playa cercana y aún juntos decidimos ser víctimas de lo que aquellos y el mar podrían mostrar.  Él cómo un espejo incitaba a qué no sólo la naturaleza hiciera juego entre el cielo y la tierra, sino que todos sus integrantes se sumaran y fueran uno, tanto que el corazón y los sentidos se tendrían que paralizar por un momento para quedar en la infinidad de los recuerdos y de esos momentos que nunca volverán.  El gran secreto fue descubierto, esa alegría tan añorada está más allá de lo que dormidos soñamos, sólo hay que despertar y recrear el mundo que ante las mentes vacías es repetitivo y de concreto, quizá hoy en una selva, mañana en el desierto, pero siempre ansioso por encontrar algo que vaya más allá; el encuentro con un universo ultra sensorial, el encuentro con la felicidad de no saber con quién te complementarás.  Finalmente, dormí.

1 comentario:

  1. La vida es sueño, dijo un sabio hace algún tiempo. Me gusta el cambio de polaridad de la historia. Me gustan tus letras. Las sigo y las sigo.

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